Bilbiana, horizontal y casualmente desnuda, espera confusa a que comience el derrame.

El derrame de ese líquido lento al que dan la salida en su pie derecho.

No sabe por qué ha accedido, pero su cuerpo hospeda ahora un reto.

Las normas son, que el caudal de ese líquido lento y transparente, discurra por su cuerpo, y sólo por su cuerpo el mayor recorrido posible, llegando hasta la cara sin desvíos. Tiene la sensación, de que si no lo consigue le espera un castigo.

Comienza a razonar y las diversas posibilidades superpueblan su cabeza.

Finalmente, y bajo la escéptica mirada del derramante, despliega su mano y, usando la uña de un oportuno dedo pulgar, dibuja un surco, un cauce durante toda la pierna, y luego muslo y luego…

El líquido lento elige el camino más fácil y el derramante maldice la idea de Bilbiana.

No te la pueden quitar

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